KATARSIS

RADIOGRAFÍA FILOSÓFICA

Mis ideas de las cosas parten,
De dos esencias conocidas,
Que son antónimas inseparables,
Mi estudio y observación,
Parte de la sabia premisa,
Conocerme a mí mismo es el reto,
Con la ayuda de locos filósofos y poetas,
Mirados con mi microscopio compuesto,
Que se llama la santa Biblia,
Aplicando fe-razón como condimento.

Lo complejo y abstruso,
Que yo digo que entiendo,
Es el tema fusionado,
De fe-razón juntos,
Lo que conozco y sé,
Que los extremos matan,
He visto los de fe extrema,
Que pierden el razonamiento,
Y conozco a los de razón,
Que limitados están a ésta.

A todos oigo con atención,
Prejuicios bíblicos no tengo,
Ni la razón me limita,
Ni me pone condición,
A uno que otro filosofo,
Y sofistas verdaderos,
Con análisis, crítica y reflexión,
Los leo y los comprendo,
Lo que me pregunto es,
¿Por qué entierran sus verdades?

No vengo a desenterrar muertos,
Ni a librar de la Cicuta,
Ni a descruficar cristos,
Si no ha defender la verdad.
La verdad es una y solo una,
Que fusionada esta con la falsedad,
Mi objetivo no es separarla,
Sino advertirles nada más,

Si el máster de máster,
Como objetivo no lo hizo,
¿Que podré hacer yo amigo,
En apogeo del babelismo?

No traigo doctrina nueva,
La he estudiado muy bien,
Solo la verdad única,
Que todos tenemos una porción.

Mi forma de predicar,
No es como muchos lo hacen,
Con la emoción hablan,
A la cuerdas de esta.

Yo solo quiero hablar,
A las cuerdas de la razón,
Y que ella misma te persuada,
Y te lleve a la verdad.
Yo ciego fui un día,
Y busque luz en las letras,
Que me confundieron más,
Hasta que encontré mi lámpara.

Esa lámpara bendita,
Le dio luz a mi entendimiento,
Me estoy jactando tantito,
Recuerda que es una radiografía.

No creas que se todo,
Ni que estudio noche y día,
La virtud del entendimiento,
Es que discierna lo falso o/y verdadero.
No defiendo a nadie,
Más bien contra el mal estoy,
Comienzo por mi INCONCIENTE,
Que me esconde la cara obscura.

Conozco el pleito IRRACIONAL,
Que tienen materialistas e idealistas,
La escolástica y racionales,
Los santos contra los anticristos,
Los ricos contra los pobres,
Los padres contra los hijos,
Y así sucesivamente en sentido común,
Podrás entenderme de tal lucha funesta,
Si tu yo lucha contigo,
O tal vez te aliaste a él.

Creo que si me entiendes mi hermano,
Si dos TUES debes tener que luchan en tu alma,
El uno es racional y la inversa el otro,
El uno sabio se cree y otro humilde es,
Uno habla demasiado, mientras el otro calla,
Uno demonio es, mientras el ángel duerme,
Uno ama las cosas finitas, el otro lo eterno mira,
Uno activo, mientras al otro la pasividad lo mata,
Uno lo satisface el oro, al otro no lo llena nada,
Si esta no la entiendes, no eres hombre como yo.

Hombre de pasiones soy,
No creas que te habla un santo,
Con ellas nací mi buen,
Solo que la razón no me ha dejado,
Cuando mi pasión vence a mi razón,
He analizado el propósito,
Ser irracional soy más que animal,
Hasta aquí estoy de acuerdo con Darwin,
Solo que no he evolucionado,
O tal vez me han dejado.

Para que me estudies escribo,
No es para que te convenza,
Ni a mi yo convenzo fácil,
Solo con razonamientos.

La forma de razonar,
Fue el método de Aristóteles,
Solo que a mí un día,
Me fallo por mal uso.

En mi caminar por la vida,
Buscaba mejor base,
Para entender más,
Las razones que predican,
Cuando a Jesucristo acepte,
Por la borda eche todo método,
No por deficiente mi hermano,
Sino que ya en mí no fusionan,
Ahí comencé de cero,
Con un razonar divino.

Comencé a leer promesas,
Dadas a los hijos de Abraham,
Me las empecé a agandallar,
Y tuve fe en ellas,
Hasta llegar al extremo,
Y me dije ciega es,
Y comencé a razonar,
Y encontré la forma,
Para uso personal,
No es para todos.

Mi premisa mayor,
Es una promesa divina,
La segunda en el orden,
Tiene que ser mía,
La conclusión aun es hipótesis,
Que el tiempo me la hará teoría.
Esta es la base de fe-razón,
Que fusionaron ya,
Es la causa de mi locura,
Que le agradezco a mi DIOS.

Cervantina batalla tuve,
Que loco de los otros quisieron,
Que fuera y así quedara,
Pues me temían ya antes,
Pero estos caballeros no saben,
Que los que aman a Dios,
TODAS las cosas le ayudan a bien,
Prueba contundente es,
Que aquí estoy más cuerdo que ellos,
Para gloria de mi Dios.

Cuando conocí la verdad,
Mis libros todos tiré,
Me paso lo que a Pablo,
Solo que ya los revisare,
A Cervantes le paso igual,
Solo que el cura y el barbero,
Ayudados por la sobrina,
Y creo que hasta la mujer,
Por prejuicios y psicosis,
O a esos caballeros les temían.

Soy el Cervantes judío,
Que el tiempo ya me esperaba,
Y tal vez mi enemigo-amigo,
A ver si la prueba pasaba,
La prueba fue muy breve,
Aunque no los caballeros,
Ya que fusionados contra mí,
Pregunto ¿Qué me hicieron?
¿Y a qué grado escale?
O seré repetidor por siglos.

Pregunto ya que se prestan,
Que paso con sus hechizos,
¿Acaso ya no sirven?
O ¿cuatrapiaron la formula?

El sabio que a Cervantes vigiló,
Se bien que a mí también,
Solo que yo sé bien,
Que a mí no me ayudó,
Pues mi Dios al que sirvo,
En la pruebita me dejó.

AUTOR: PEDRO COLL CULUMEDO

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